Bungie se separa de Activision

Bungie retiene la IP de Destiny, como estaba previsto en el acuerdo inicial que firmó en abril de 2010, pero también todos los derechos de distribución del juego, que según dicho acuerdo pertenecían a Activision.

Aunque esto último aún no está cerrado, Activision se ha comprometido a facilitar la transición de los derechos a Bungie.

El acuerdo debía durar una década, pero se ha quedado corto por algo más de un año. En ese tiempo han lanzado dos juegos: Destiny en 2014 y Destiny 2 en 2017, además de contenido adicional para ambos.

Blizzard ha asegurado que el juego seguirá teniendo soporte completo en Battle.Net y que no esperan «ninguna disrupción a nuestros servicios o a la experiencia de juego.»

La relación entre Bungie y Activision se tensó a finales del año pasado, cuando Activision presentó sus resultados para el tercer trimestre del año. La distribuidora habló de «ventas decepcionantes» de Destiny 2: Los Renegados y prometió a los inversores más contenido a mayor ritmo para optimizar la monetización.

La desarrolladora asegura en un comunicado que con Los Renegados ha escuchado el feedback de los usuarios para identificar lo que esperan de Destiny. Aunque desde Bungie saben que no será fácil operar de manera independiente y autopublicarse, dicen que ven un gran potencial y posibilidades en Destiny y esperan que los jugadores les sigan en la aventura que van a emprender.

El año pasado NetEase invirtió 100 millones de dólares en Bungie y adquirió una porción minoritaria en la compañía.

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