Dirty Wars-September 11: el primer videojuego sobre la dictadura chilena

Desde el pasado 18 de octubre la situación del país permite vivenciar todas esas historias de dictadura que fueron contadas a los más jóvenes por padres, abuelos o libros de historia. Los militares en las calles y la violencia policial tuvo como respuesta escenas que parecían perdidas en el tiempo. 

El sonido de las cacerolas y cucharas de palo, El derecho de vivir en paz y El baile de los que sobran como himnos y la ayuda en la resistencia son solo algunas de las cosas que evocan el sentir de un Chile de antaño, un Chile que no se puede olvidar.

Con el afán de mantener vigente la historia en un formato más cercano a las nuevas generaciones, nace Dirty Wars – September 11. El videojuego chileno entrega  el mando de una joven pareja de 25 años que se una a la resistencia contra la dictadura cívico-militar, a través de la forma de una organización ficticia y a través de sus vivencias se narran los principales hitos de lo que fue el régimen, el terrorismo de estado, las torturas y las desapariciones forzosas, pero también los orígenes, como el modelo de los Chicago Boys, la constitución, los problemas que están en boga hoy a través de la crisis que se ha suscitado.

A raíz de esto, hablamos con Jorge Olivares (@elgiorgiost), sociólogo de profesión, director y compositor del videojuego.

¿Cómo surge la idea del videojuego? 

Por lectura académica en primera instancia, y por la revisión de la historia respecto a la resistencia popular a la dictadura, en el periodo del 73 al 90 y con tal de dar una guía, sobre todo a las futuras generaciones en nuevas plataformas, sobre el origen de la constitución del modelo social que nos rige.

¿Recibiste críticas al plantear la idea de crear un videojuego sobre dictadura? 

Fue tan fantasiosa la idea. Se veía como algo muy extraño cuando se lo contaba a mis conocidos porque la mayoría se imaginaba un Mario Bros plataformero de dictadura o algo por el estilo. Era algo difícil de visualizar, así que no se le daba la suficiente seriedad para recibir una crítica o tomárselo en serio. Se veía como algo casi imposible. A medida que el tiempo pasó y se fue desarrollando, claro, hubieron críticas pero también apoyo. 

¿Cuáles han sido las fuentes de inspiración? 

Hay un tratamiento de época a nivel estético, que va desde la arquitectura a la moda, Soledad (@sol.devia.art) se encarga de reconstruir cómo hablaba la gente o se vestía la gente en esos años. Está todo lo que es el tratamiento de época a nivel arquitectónico que está a cargo de  @aquarina_blue, que es la diseñadora de ambientes, que se rescata el patrimonio del Santiago Centro de la época, con lo que fueron las poblaciones callampa pero que hoy existen de otra manera, con algunos componentes más rurales quizá.

Y luego está el tema de la música que está bastante implícito, reconstruyendo la banda sonora y lo que fueron las tendencias musicales. 

Y del cine, ¿alguna inspiración?

Por supuesto, quizá más a nivel personal, ya que participé del guión. Hay influencias del cine de mafia, más que nada por la dinámica de la resistencia en la clandestinidad, huir de la policía, mantener otra identidad y que son propias de la trama del juego. Por supuesto también hay elementos de películas nacionales como Machuca, o hechas sobre Chile con gente en el exilio que han marcado mucho en el guión, y también documentales que se hicieron con los pocos recursos que se manejaban en la época.

Muchas de las discusiones del periodo de dictadura se están replicando hoy. ¿Cómo lo tomas con respecto a la realización del videojuego? 

Es fundamental porque el videojuego parte el 11 de septiembre de 1973, hasta probablemente finales de los 90 en línea cronológica, y se muestra dentro de la trama del juego. Además de su apartado novelesco y ficcional que contiene, habla acerca de los Chicago Boys, el modelo económico, la terapia de shock. Consecuentemente, muestra la consagración de la constitución del 80, el sello que imprimió la dictadura a un modelo económico que fue exportado y adaptado como ejemplo internacional y ha significado una directriz en el desarrollo del capitalismo a nivel mundial. Ahora el deterioro, la crisis de este modelo que se ha mostrado en estas últimas semanas está totalmente conectado con el videojuego en su génesis.  

 

Muchos cantantes destacados de la época se vuelven a escuchar en las calles, ¿Cómo evalúas esto? 

Mi opinión es positiva. Es parte del rescate de la memoria cultural y artística de este país y es necesario. Es más,considero que deberían traerse muchas más canciones a las calles. Si uno revisa en estricto rigor la historia de este país, la conformación de los grupos sociales y sus dinámicas es bastante cíclica, por lo tanto no ha cambiado mucho de lo que se conoció en los años 70-80 a nivel cultural. Incluso se han profundizado muchas cosas que se criticaban en esa época. Hay muchas otras canciones que formaron un movimiento de artistas que se dedicaron a la música de protesta y poseen material que debe ser rescatado por las nuevas generaciones. 

¿Cuál crees que es el objetivo del videojuego? 

En primera instancia, como concepto moral de lo que me llama del juego, es dejar una semilla para nuevas generaciones en sus conciencias de lo que fue la dictadura en nuestro país y con lo que conecta, con las marchas, con las demandas legítimas que posee el pueblo hoy y que han tenido que ser postergadas por tantos años. Y si eso le llega a alguien entonces sentiré que cumplí con mi objetivo. 

Te invitamos a seguir la cuenta del videojuego en Instagram @11svideogame para mantenerte informado. Además, puedes escuchar su música en Spotify y apoyar la realización mediante Patreon

 

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